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VIAJE NOCHEVIEJA

Madrid, Nueva York y Londres, tres ciudades en las que pasar una noche de fin de año inolvidable

El 31 de diciembre es un día marcado en el calendario en el que decimos adiós a un año, y que se puede disfrutar viajando.
 
Noche de fin de año en Times Square

La noche de fin de año es una de las más especiales, y cada vez más viajeros deciden tomar un avión y alejarse de sus lugares de residencia habituales o abandonar sus tradiciones familiares para poner rumbo a nuevos lugares en los que dar la bienvenida al 1 de enero.

Madrid es uno de los lugares en los que disfrutar de nochevieja gracias a las tradiciones del país. Cada 31 de diciembre, la Puerta del Sol se llena de gente dispuesta a tomarse las doce uvas de la suerte al compás de las doce campanadas que suenan desde la Casa de Correos y que marcan el final de un año y el comienzo de uno nuevo.

Tras haber ingerido las uvas con mayor o mejor fortuna, estalla la euforia, y es habitual ver máscaras y matasuegras propios del cotillón, un básico dentro de las celebraciones de la noche de fin de año en toda España, además de champán, cava o sidra para brindar con alegría por el nuevo año y la larga noche que queda por vivir.

La Puerta del Sol en Nochevieja

Sin embargo para llegar a vivir el ambiente en la Puerta del Sol conviene ir con tiempo para coger sitio, pues aunque la zona es muy controlada para evitar problemas, las aglomeraciones son importantes, así que si se desea tomar las uvas con el reloj de la Casa de Correos hay que olvidarse de sentarse a la mesa a cenar tarde.

Aunque tomar las doce uvas en el lugar desde el que se retransmite por televisión a toda España es muy tentador, muchos viajeros prefieren alejarse y poner un océano de por medio para dar la bienvenida al año nuevo, y de paso vivir un momento inolvidable. Si este es tu caso, elige Nueva York.

Una larga espera en Times Square


Si en Madrid hay que estar en la Puerta del Sol a medianoche, en la ciudad de los rascacielos el lugar imprescindible es Times Square. Allí tiene lugar la caída de la bola (Ball's drop), pero antes de llegar a ese momento único hay que pasar un proceso en el que se necesita mucha paciencia, pues no son pocas las personas que desean vivir ese momento.

Vista de Times Square en nochevieja

Desecha el turismo ese día o realízalo con moderación para no cansarte en exceso, pues lo lógico es pasarse medio día esperando en Times Square para coger sitio y no quedarte al margen. A pesar de la multitud, la organización prima, por lo que se organizan cuadrados vallados para evitar aglomeraciones y tener a las masas controladas; esto otorga seguridad y comodidad, pero también la garantía de que si llegas tarde, es muy probable que no puedas comenzar el año aquí.

Antes de la llegada de la media noche se celebran conciertos para amenizar la espera en la medida de lo posible; un minuto antes de que el reloj marque las 00:00 horas comenzará a bajar la bola, que seis horas antes ha subido a lo más alto. Tras finalizar la cuenta atrás y con la bola en su punto más bajo se enciende un cartel con las cifras del año nuevo iluminadas, todo ello adornado con fuegos artificiales, confetis y una muchedumbre eufórica con ganas de empezar una fiesta que se traspasa a otros lugares de Nueva York.

Bola de Times Square

Otra forma menos cansada de disfrutar del famoso ball's drop es acudir a una de las cenas o fiestas privadas que se realizan en los restaurantes y locales en Times Square o aledaños. Con la reserva se te hace entrega de un pase a la zona para que la policía te deje atravesar el perímetro de seguridad y acceder al local reservado sin colas ni esperas. En la mayoría permiten a sus comensales salir a la calle minutos antes de medianoche y contemplar el cambio de año. El precio de estas fiestas va de los 100 a más de 20.000 dólares en función del lujo del local, la calidad del menú o la vista directa a la bola que tengas.

Campanadas en el Big Ben y fuegos artificiales desde el London Eye


Pero no hay necesidad de cambiar de continente para vivir un fin de año diferente, pues Londres ofrece los ingredientes perfectos para hacer de esa noche un recuerdo imborrable. La capital británica es un imán para el frío en esta época del año, sin embargo la majestuosidad de lo allí vivido compensa los rigores invernales de la ciudad el 31 de diciembre.

Fuegos artificiales desde el London Eye en nochevieja

Londres no desperdicia la maravilla que tiene junto al Támesis, el Big Ben, el lugar perfecto para escuchar las doce Campanadas que ofrece uno de los símbolos principales de Reino Unido y entrar en el nuevo año. Otros de los lugares de reunión son Trafalgar Square o Piccadilly Circus, dos de las plazas principales, dos opciones válidas aunque no tan acertadas, porque se tiene tanta perspectiva del espectáculo que viene a continuación.

Y es que desde el London Eye se lanzan fuegos artificiales que festejan la entrada en un nuevo año, y que suponen un derroche de ruido, luz y color que no te puedes perder si pasas la nochevieja en la capital inglesa. La fiesta en la calle no dura mucho, pues a continuación los ciudadanos se escapan a las fiestas a las que tengan previsto ir, por lo que es recomendable saber qué se va a hacer con antelación en la noche de fin de año si te decantas por Londres.
Guillermo Álvarez Corrales | 10 de Diciembre de 2012